nos hacen testigos de la contradicción más hermosa:
más allá de lo obscuro y lo diáfano,
de lo efímero y lo permanente,
de lo inteligible y lo inefable:
la translucidez misma de las animaciones.
Fotografías hechas con una cámara estenopeica
nos hacen testigos de la contradicción más hermosa:
más allá de la sonrisa incontrolable y de las grillas del sufrimiento,
de lo real y lo ideal,
más allá incluso del sol del día y el sol de la noche:
la lucidez que mata.
Fotografía hechas con una cámara estenopeica
nos hacen testigos de la contradicción más bella:
el esfuerzo humano de congelar el eterno y líquido momento.
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