Por la mañana es el mismo ritual para todos:
despertar a la única verdad palpable,
la de sacudirse el sueño, la de una taza de café,
la del robot que camina por magnetos,
la de saludar a otros muertos.
Pero este ritual no es seguido por todos:
algunos luchan contra esta verdad impuesta
otros simplemente la ignoran por ahorrarse la molestia,
a veces la libertad se viste en una mañana de apagar la alarma,
seguir soñando aunque sin los astros,
multiplicar los cantos
de la ilógica
porque todo apesta a cigarros nerviosos
a hierva de leprosos
y la cerveza es la mejor de las bebidas.
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