En el fondo secreto ruge el olvido
se va despertando el recuerdo
como un muerto de hielo
que quema con sus ojos.
Mejor que no lo mires,
la auto-compasión es la peor de las pestes.
Aunque en el fondo secreto
el olvido sigue rugiendo.
Los murciélagos que anidamos en nuestras cabezas
y que cada noche despiertan hambrientos
no de sangre
sino del corazón
de las contracciones musculares
del eterno pájaro de plata enjaulado
seguirán hambrientos
en este triángulo de muerte:
olvido que ruge-recuerdo-auto-compasión.
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